Quintín Racionero murió ayer a las ocho de la mañana en Madrid. Hoy viernes será el entierro en el madrileño Cementerio de La Almudena. La comitiva fúnebre saldrá a las 12:20h. del Tanatorio de la M-30 (Sala 10, C/Salvador de Madariaga, nº 11, 28027-Madrid), parará en la capilla del Cementerio de la Almudena (sita en el Paseo central, accediendo por la puerta principal) y se dirigirá a la sepultura de la familia.

En memoria de nuestro amigo leibniziano y Presidente fundador de la SeL, Quintín Racionero, la Presidenta de la Sociedad, Concha Roldán, le dedica este poema de Rafael Alberti: 
Nocturno

“Cuando tanto se sufre sin sueño y por la sangre
se escucha que transita solamente la rabia,
que en los tuétanos tiembla despabilado el odio
y en las médulas arde continua la venganza,
las palabras entonces no sirven, son palabras.
Manifiestos, artículos, comentarios, discursos, 
humaredas perdidas, neblinas estampadas,
¡qué dolor de papeles que ha de barrer el viento,
qué tristeza de tinta que ha de borrar el agua!
Ahora sufro lo pobre, lo mezquino, lo triste,
lo desgraciado y muerto que tiene una garganta
cuando desde el abismo de su idioma quisiera
gritar que no puede por imposible, y calla.
Siento esta noche heridas de muerte las palabras”.

Un hasta siempre de todos nosotros, con cariño.

 

10 respuestas para FALLECIMIENTO DE QUINTÍN RACIONERO

  1. Martín Ivo dice:

    Siento una enorme desolación porque se ha ido uno de los grandes maestros de mi vida, además de un grandísimo amigo. Estaré siempre en deuda contigo por la infinitud de conocimientos, anécdotas y charlas que compartiste con todos nosotros. Te recordaré toda mi vida amigo, maestro de los que saben.

  2. Fulgencio Molina Peñalver dice:

    […] Como un amigo suplicar quisiera
    a los hijos de Cronos que a Eóladas
    y a su estirpe le sea otorgada dicha en el tiempo siempre igual.
    Inmortales son para los mortales los días, pero es mortal el cuerpo […] Píndaro. Partenios I (fr. 94)

  3. Mariano Molina dice:

    Mi más sentido pésame.
    Mariano Molina
    Siempre alumno

  4. Leonor Gimeno Giménez dice:

    Muy triste y muy sentida pérdida. Nuestro querido profesor. Un abrazo a su familia y a su departamento.

  5. Enrique Ramos dice:

    Conocerle, un gran asombro
    perderle, un gran vacío
    pensarle siempre
    olvidarle nunca
    Adios Quintin

  6. Un alumno dice:

    ¡No! ¿Por qué? Hoy me encontraba buscando textos y conferencias del maestro y descubro esto… Me envuelven la desolación y la tristeza. Descansa, Quintín, una de las personas más lúcidas y sabias que he escuchado nunca.

  7. Juan C. dice:

    Yo asistí a sus clases en la UNED y nunca las olvidaré. Ha sido para mi y muchos de nosotros el mejor profesor que nunca hemos tenido. Algunos días le aplaudíamos al terminar. Muchas veces vi gente que lloraba de emoción. Ayer lo leí en el Pais (hace ya unos años que dejé la UNED) y me salió irme a emborrachar por los bares. Siempre te recordaré. Maestro y amigo, gran Quintín.

  8. Juan A. Herrero Brasas dice:

    Querido, Quintín… mi querido amigo… hoy, 19 de enero del 2013 me he enterado de que nos dejaste hace ya varios meses. Me he enterado de modo fortuito. Fernando Savater, a quien le estaba comentado lo que pasó en la UNED en 2003, ha mencionado tu fallecimiento, asumiendo que yo estaba al tanto. Iba conduciendo y me ha conmocionado la noticia de tal manera que Fernando ha intentado atenuarla diciendo que quizás lo había malentendido. No me ha hecho falta más que entrar en el Internet para comprobar que no había tal malentendido.
    Mi querido amigo, mi gran amigo… Tantos momentos compartidos… La última vez que hablé contigo fue en diciembre de 2010. Quedamos en vernos pronto para hablar sobre ese máster al que me habías incorporado como profesor. Pero a partir de ese momento ya no respondías llamadas ni mensajes. Me habías hablado del sufrimiento en las sesiones de quimioterapia. No hacía falta que justificaras nada. yo entendía tu silencio, lo respetaba y mantenía hacia ti el mismo cariño de siempre, y así te lo hice saber en algunos mensajes que te dejé en el móvil. A partir de ese momento era a tu hermano Pedro al quien llamaba para saber cómo iban las cosas. La última vez debió ser sólo días antes de tu fallecimiento. Me dijo que parecía que la quimioterapia estaba haciendo efecto y estabas mejor. Le di nuevamente recuerdos para ti, y creo que a continuación te llamé y te dejé un mensaje. Nadie me avisó de lo ocurrido. Seguramente pensaban que estaba en Estados Unidos, quizás no tenían mi número.
    Qué gran amigo, y que gran persona eras. Fuiste mi amigo, mi gran amigo, la persona que se la jugó por echarme una mano cuando lo necesité, incluso cuando te estaban torpedeando por todas partes.

    Nunca te olvidaré mi amigo, mi buen amigo, mi gran amigo. Tus palabras de amistad, de confort, de apoyo, de serenidad, tu sonrisa, mi querido Quintín, siempre estarán conmigo. ¡Hasta siempre, Quintín!

  9. María del Mar Martín dice:

    Este curso pasado he aprendido contigo la Filosofía inscrita en la historia a través de los dvds de la Inquietud en el Barro. Pensé que te tenía que solicitar que continuaras grabando sesiones para completar esa visión histórica de la Filosofía en su totalidad y no solo hasta la Edad Media.
    Me dijeron este verano que creían que habías muerto y hoy me he enterado de que fue el noviembre pasado, mientras te escuchaba con gusto, sorpresa y admiración.
    Ahora para mi habrá ya siempre una fractura entre la Filosofía que me enseñaste y el resto.
    Descansa en paz.
    María del Mar

  10. Alejandro Andonaegui dice:

    Fui alumno suyo en el instituto de San Cristobal de los Ángeles, mucho de lo que soy se lo debo a él, me enseñó a pensar, me enseñó a estudiar, hizo que la Filosofía me pareciera la más apasionante de las asignaturas, no me perdía una clase suya aunque mi vida profesional no tenga nada que ver… ¿seguro?
    Ayer una compañera del instituto me lo dijo y no he podido dejar de buscar la noticia y al ver este sitio creo que te debo un reconocimiento público por haber hecho de mi una mejor persona, sin duda.
    Siempre en mi recuerdo, te debo mucho y nunca te lo pude agradecer.

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