El pasado día 15 de enero celebramos, bajo los auspicios de la Facultad de Filosofía de la UCM, del Instituto de Filosofía del CSIC y de la SeL, un homenaje al profesor Antonio Truyol i Serra, en el que fueron discutidos varios aspectos de la idea de Europa. El profesor Antonio Miguel López Molina (Dir. del Dpt. de Filosofía IV de la UCM) inició el acto transmitiendo a Dña. Marilena Truyol el dolor de la comunidad universitaria por el reciente fallecimiento de su padre. Destacó, asimismo, la vasta producción del profesor Truyol i Serra, acompañada siempre de una activa vida pública, que le condujo, entre otras cosas, a formar parte del Tribunal Constitucional. Este aspecto, la combinación de la teoría y la práctica, constituye, a juicio del profesor López Molina, un aspecto sobresaliente de su figura. A continuación, la profesora Concha Roldán hizo recuento, con palabras emotivas, de la herencia intelectual y personal que el profesor Truyol i Serra ha dejado tras de sí, así como de su relevancia para los estudios europeos. Como actual Presidenta de la SeL, subrayó la relación especial que D. Antonio siempre mantuvo con G.W. Leibniz, circunstancia que institucionalmente se tradujo en su Presidencia de Honor de dicha Sociedad.

Tras esas dos primeras intervenciones, el profesor Joaquín Abellán (UCM) subrayó, en su ponencia El significado del derecho natural europeo, la relevancia de la investigación de Antonio Truyol i Serra sobre las características y fundamentos del derecho natural europeo de los siglos XVII y XVIII. Recordó sus publicaciones sobre Leibniz y Grotius, así como su obra sobre la historia del derecho internacional. A juicio de Joaquín Abellán, la dedicación del profesor Truyol i Serra al estudio del derecho natural habría venido motivada por tres razones principales: 1) como corrección al positivismo jurídico; 2) como basamento de los derechos humanos; 3) como corrección al estatalismo de Carl Schmitt. A propósito de los dos primeros puntos, el profesor Abellán llamó la atención sobre la importancia del pensamiento jurídico-político español de los siglos XVI y XVII. Un olvido de éste, habitual en los actuales planes de estudio universitarios, es muy perjudicial, en cuanto que significa la pérdida de toda la riqueza intelectual de aquel contexto. A fortiori, el marco cristiano en el que se apoya aquel pensamiento, es el elemento al que apelaría el profesor Truyol i Serra para evitar el positivismo jurídico y la política como única instancia. Es en este punto donde se comprende su oposición al planteamiento de C. Schmitt. Antes de lo político -afirmó el profesor Abellán- hay un marco previo, un marco cristiano, que impide que la política pueda ser considerada como una decisión libre y última para fundar un orden nuevo.

Dña. Marilena Truyol también quiso participar en el homenaje, haciendo una emocionada y bella semblanza de su padre. Recordó, en particular, los últimos años y los entusiastas esfuerzos que su padre dedicó a la reedición del tercer volumen de su Historia de la filosofía del Derecho y del estado. Tuvo también palabras emocionadas de agradecimiento y cariño para los profesores Carlos González Heredia (UCM) -presente en el acto- y Antonio Enrique Pérez Luño, por su constante apoyo.  El profesor Josep María Samartí (Univ. Europea Madrid) nos ofreció, a continuación, una interesante reflexión sobre la naturaleza lingüística de Europa bajo el título de La Europa políglota. Tras una bonita comparación entre Leibniz y Truyol i Serra -ambos políglotas-, dibujó brevemente y con suma claridad la evolución lingüística de Europa. Ésta se traduce en una inclusión progresiva de distintas naciones con sus correspondientes lenguas. Dicha situación plantea, según Sanmartí, un problema de operatividad -¿es viable una unión con 60 lenguas?-, pero al mismo tiempo también un problema de fundamentación -¿no es acaso el plurilingüismo una característica esencial de Europa?-. El primer problema evidencia que el principio del multilingüismo, adoptado en 1958, ha entrado en crisis. El segundo problema significa, por su parte, que dicho principio se apoya, a su vez, en los principios de soberanía nacional, seguridad jurídica y democracia, y, que, por lo tanto, su hipotética disolución afectaría a la misma esencia de Europa. Una de las soluciones que actualmente se baraja es la de un sistema ideal de cuatro lenguas: nacional, oficial, fronteriza y otra a elegir. Dicha solución nos devuelve, pues, a esos dos europeos ideales que antes han sido mencionados.

Por su parte, el profesor Julián Sauquillo discutió el tema de la “representación política” en su ponencia Centralización administrativa y representación: dos deseos políticos del liberalismo revolucionario. Antes de entrar en materia, dedicó unas cariñosas palabras al recuerdo de Antonio Truyol i Serra, del que, dijo, no era discípulo directo, pero cuya herencia intelectual sí había recibido a través de otros profesores, entre los que destacó a Elías Díaz.  Su intervención giró en torno al diseño, problemático a su juicio, de la representación política originado en la Revolución Francesa y muy presente en nuestras Constituciones actuales. En ese diseño se contraponen “centralización administrativa” y “representación política”, de modo que por medio de la figuras jurídica del contrato y de la teoría del órgano del Estado, se posibilita una “mutación” pública de la instancia privada, y un Estado constituyente. Los revolucionarios franceses habrían vaciado de contenido la figura de la representación, puesto que negaron el principio del mandato imperativo, para transformar las Cortes en un órgano constituyente. No hay representación, esto es, voluntad previa, sino constitución de la representación. Esta lectura conduce a pensar aquel período no tanto como una revolución, cuanto como un “golpe de mano”. Y con aquel período, podría añadirse, sus desarrollos históricos. El profesor Sauquillo personificó el problema en la contraposición teórica de Rousseau y Sièyes. Mientras que en el primero estamos en presencia de una voluntad genuina, el segundo, sin embargo, defiende una división de la comunidad en las esferas política -élite- y social -pueblo-. División ésta que, históricamente, se habría dualizado progresivamente, conduciendo a las I y II Guerras Mundiales, y en España a la Guerra Civil. La situación actual española, aunque más equilibrada, seguiría siendo la de un predominio del Parlamento como órgano frente al sistema de partidos. El profesor Jaime de Salas se incorporó al final del acto, debido a un imprevisto de carácter personal, por lo que no pudo presentar su ponencia titulada La Constitución de Estados Unidos de 1788 como documento ilustrado y la integración europea, aunque sí tomó la palabra para recordar la gran personalidad de Truyol y la repercusión académica de su obra.

Iñigo Medina / © SeL

 

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